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jueves, 30 de septiembre de 2010

A PAPÁ, EN UN DÍA TAN EXTRAÑO PARA TI. POR JUANRA VAQUERO

SE VA EL MAESTRO, NOS QUEDA LA PERSONA

Nació en un pueblo de la España profunda en medio de una guerra civil. A sus 18 años, en aquellos tiempos inciertos de 1956, había que tener muchos arrojos para marchar a la capital desde allí y abrirse un camino. Más, siendo el hijo de una persona acomodada y pudiendo ser desde chico, como dicen en su tierra, un señorito andaluz. Lo tenía todo. Y lo tenía fácil. Pero decidió dar el salto y marchar a la gran ciudad. Pinos Puente-Madrid. En aquellos días, dos mundos antagónicos, dos realidades imposibles. Hoy no hay barreras ni fronteras. Antaño, había que ser muy valiente o estar muy loco para dejar aquello y dar ese paso.

Mi padre en Madrid no perdió un minuto. Devoró los libros, estudió a conciencia, conoció a los mejores maestros, lo investigó todo, aprendió al máximo y aprovechó como nadie cada una de las oportunidades que la vida le dio. Salió de un pueblecito en los años más difíciles de este país hasta llegar a ser Premio Nacional de Informática. Y entre medias Barcelona, Nuevo México, Toulouse,…Decenas de libros publicados, investigaciones, conferencias, congresos,…Su currículum abruma: catedrático de Lenguajes Informáticos, miembro honorífico de la Academia de las Ciencias de Nueva York, director de la Facultad de Informática de la Complutense,…Ése es Antonio Vaquero Sánchez, uno de los científicos europeos más relevantes y uno de los grandes pioneros de la Informática en España. Alguien hecho a sí mismo de la nada. Un ejemplo de tesón y superación. El trabajador infatigable que hoy se jubila. Se marcha el Maestro, con mayúsculas, de las aulas y de la investigación. Pero se queda lo mejor de él. La persona por la que todos los que le conocemos nos sentimos orgullosos.

Cierto es que la capacidad intelectual de mi padre abruma. Lo que ha llegado a ser, su formación, su cultura. Pero lo más admirable que tiene es cómo lo ha conseguido todo. A base de tesón y ayudando a todo el mundo. Rechazó cargos y nombramientos porque lo suyo no era el dinero. Pudo ser presidente de empresas, asesor de entidades, ganar muchos millones. Pero él amaba la docencia. Buscaba enseñar a los demás, al mundo, sus conocimientos. Mi padre es, insisto, ante todo un Maestro. Alguien tan generoso que no entiende el uso de la ciencia para fines comerciales o privados. Siempre ha buscado el avance la sociedad por medio del conocimiento, de la razón, de la ciencia. Un mundo mejor, de ciudadanos bien formados. Ese ha sido su objetivo. Y por eso, todo lo que sabe se lo ha dado a los demás.

He de decir que nunca me faltó nada en mi vida gracias a él. De hecho, muchas veces pienso que he tenido bastante más de lo merecido. La mayoría de la gente vive con muchas menos cosas de las que yo he tenido y con las que yo he vivido. Fui a una Universidad privada, me compraron un coche, me pagaron un Master,…He tenido todo lo material y lo espiritual. Y siempre le estaré eternamente agradecido. Y la razón es sencilla. Mi padre es un profesor. No es un hombre de dinero, nada le ha llovido del cielo. Conseguir lo que tiene le ha costado mucho, pero jamás me ha negado ninguna cosa. Ni a mí ni a nadie. Lo que ha tenido siempre lo ha dado a su familia. Y también a los que más lo han necesitado. Ha ayudado a todo el mundo y siempre ha puesto la otra mejilla. Por eso, insisto en que ésa es la persona que nunca se jubilará. El hombre honesto, honrado y generoso que siempre será ejemplo para todos.

A mi padre le gusta la música, la buena música. Desde su amado flamenco, al jazz o el swing. Supongo que lo de tener cientos de discos me vino de él. Es un lector empedernido. Es imposible no verle con un libro, una revista, o unos folios en la mano. Apenas ve la tele. Las noticias, el fútbol o algo de cine. Poco más. Odia perder el tiempo, seguramente porque nadie como él sabe lo importante que es aprovecharlo. Nunca deja el deporte de lado. Le encanta correr. Está más en forma que cualquier persona con 30 años menos. Y también le gusta la buena mesa. No el comer mucho, el comer bien. Los viajes, el arte, su familia, el teatro y los amigos.

Hace ya muchos años entendí que llegar a ser laboralmente la mitad de lo que es mi padre, para mí, sería imposible. Nunca podría alcanzar ni la cuarta parte de lo que él ha conseguido. Pero sí que tengo algo muy claro. Y es que todo lo que yo llegue a ser, lo quiero conseguir como él lo ha logrado. Con su ejemplo y el camino marcado en mi mente a fuego lento desde niño. El de la honestidad y la honradez. Papá, bienvenido a tu nueva etapa. Estoy seguro de que, desde el cielo, los abuelos se sienten inmensamente felices de aquel hijo que salió de Pinos un día y que hoy cierra en Madrid una etapa inmaculada. Llegó el tiempo de disfrutar de todo lo que te gusta sin prisas. Merecido lo tienes. Te quiero.

Juan

5 comentarios:

Sonia dijo...

Has conseguido emocionarme con tu artículo. Me alegro mucho de que tengas la suerte de contar con una figura tan importante en tu vida como tu padre y tan buena gente, no todos tenemos esa gran suerte. Un abrazo fuerte.

Anónimo dijo...

Emocionante, emocionante, emocionante. Pablo

Anónimo dijo...

Lo acabdo de leer y me has puesto los pelos de punta Juanra. Madre mía¡ Irina

Yaditoi dijo...

Hola!
Ahora mas que nunca me queda muy en claro el dicho de "lo que se hereda no se hurta" Que maravilloso y sensible articulo has hecho.
Lo mejor de todo es que tienes a tu lado a ese ejemplo de vida.
Un abrazo para el Maestro Vaquero y que Dios te lo conserve muchísimos años.
Sinceramente, Xóchitl G.

jose manuel fernandez dijo...

Juanra, creo que con tu carta le has hecho a tu padre el regalo más hermoso que podía tener el día de su jubilación. Por lo que cuentas, tu padre tiene ante sí, otra etapa tan intensa como la que ha vivido hasta ahora. Se habrá emocionado mucho con tus palabras pues en ellas recoges su ejemplo. Tú y yo también somos padres y nos imaginamos lo que puede significar que un hijo pueda estar orgulloso de nosotros, como tú lo estás de tu padre. Y digno de admiración como tú también expresas.
Te felicito por tener un padre así, tan inteligente, buena persona y gran padre.
Y te agradezco que nos hayas dejado compartir tu carta tan llena de emociones y afecto.
Y no digas que no puedes emular a tu padre, él te ha trasmitido sus genes, ahora te toca a ti sacarles partido. En cualquier caso, ya eres un buen periodista y me consta que buena persona, lo demás está por llegar.

Un fuerte abrazo,

Pepe Machado